sábado, 27 de abril de 2013



Moscú.- El fuego mató esta madrugada a 38 personas en el incendio ocurrido en un hospital psiquiátrico de la región de Moscú, tragedia que volvió a poner en entredicho las medidas de seguridad en Rusia.
Más de una hora tardaron los bomberos en llegar al lugar del siniestro, mientras casi todos los pacientes, sin capacidad de reacción por la fuerte medicación que recibían, se quemaban en sus camas, revelaron hoy las autoridades.
Tras rescatar todos los cuerpos del lugar de la tragedia, los investigadores constataron que al menos 29 de los 38 cadáveres quedaron carbonizados, mientras que el resto fueron hallados con signos de muerte por inhalación de humo, según las agencias rusas.
La dirección del psiquiátrico precisó que en el incendio, ocurrido sobre la 01.30 horas (21.30 GMT del jueves), según han precisado, han perecido 36 pacientes y dos trabajadores sanitarios, mientras que tan sólo tres personas, dos pacientes y una enfermera, lograron salir con vida.
"Todos las víctimas fueron halladas en sus camas, incluso las dos enfermeras. No había nadie en los pasillos", afirmó Yuri Deshévij, alto cargo del Ministerio para Situaciones de Emergencia.
Según la enfermera superviviente, "el incendio se inició a las 01.30 horas, tras lo cual ella misma intentó apagar el fuego con un extintor. Cuando entendió que era imposible, abandonó el edificio en llamas junto a un paciente, mientras que otro logró salir por sus propios medios", explicó Deshévij.
El funcionario indicó que el fuego se propagó con inusitada rapidez, otra circunstancia que explicaría el alto número de víctimas mortales.
Un portavoz de la policía explicó que "seguramente, las víctimas perdieron el conocimiento tras inhalar el humo, tras lo cual fallecieron por quemaduras o intoxicación".
"Teníamos pacientes muy difíciles, enfermos psiquiátricos crónicos con frecuentes ataques, a menudo agravados por problemas de alcoholismo y drogodependencia", dijo el médico jefe del centro, Murat Shárov.
Otro médico de la región de Moscú que conocía el hospital aseguró a la agencia Interfax que los pacientes recibían una medicación muy fuerte debido a la gravedad de sus desórdenes mentales, por lo que no pudieron reaccionar ante el fuego.
"Las habitaciones en las que fueron encontrados los pacientes no tenían puertas, por lo que los enfermos habrían podido abandonar el edificio por su propio pie", lamentó a su vez la portavoz del Comité de Instrucción (CI), Irina Guménnaya, que aseguró que se investigará por qué no se despertaron las víctimas.
Además, "la enfermera superviviente ha declarado que sonaron las alarmas, aunque no pudo precisar si funcionaron las señales luminosas por la gran cantidad de humo", dijo la funcionaria.
La ministra de Sanidad, Verónica Skvortsova, ordenó hoy mismo revisar los protocolos de evacuación en los centros psiquiátricos y realizar simulacros para comprobar su eficacia.
Las primeras pesquisas indican que un cigarrillo mal apagado fue la causa más probable del fuego, que según han constatado los expertos se originó en la habitación de descanso del hospital, donde se incendió un sofá.
"Se ha interrogado a un paciente que ha sobrevivido y que estaba en el edificio incendiado. Éste ha señalado que la víspera ingresó en el hospital un nuevo paciente que presuntamente sufría del síndrome de abstinencia de drogas y que fumaba sin parar", explicó Guménnaya.
El mismo testigo aseguró que tras despertar por el humo comprobó que ardía un sofá en la habitación de descanso.
La versión del CI coincide con el relato de un testigo presencial que afirmó en una entrevista al canal de televisión "Rossiya 24" que el fuego fue ocasionado por un joven paciente que prendió un sofá dentro del edificio.
A la pregunta de la enfermera si había incendiado un colchón, el paciente respondió: "No, el sofá".
Las circunstancias del horrible suceso indican que falló casi todo lo que podía fallar: desde los protocolos de seguridad del hospital, donde no se podía fumar, hasta la reacción de los bomberos, que tardaron más de una hora en llegar desde un cuartel que se hallaba a 50 kilómetros del lugar de los hechos.
Por si fuera poca la distancia y el mal estado de la carretera entre el cuartel y el hospital, los bomberos tuvieron que dar un rodeo al no poder cruzar el puente sobre un río de la zona, que estaba cerrado por obras, según reconoció el ministerio de Transportes de la región.
Mientras, las normas de seguridad señalan que "la ubicación de las estaciones de bomberos en zonas rurales deben permitir que éstos lleguen al lugar del incendio en 20 minutos", dijo Deshévij.

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